El valor de la unidad y de nuestras organizaciones
Cerramos la semana a la espera de que podamos acabar de confirmar la posibilidad de recuperar el Premio de Antigüedad. La cuestión se está manejando de manera que informar con exactitud es tarea imposible. Nos queda esperar a que se cumpla el compromiso de Personal de enviarnos el acta de la reunión del miércoles para conocer con precisión cuántos años atrasados van a ser abonados.
Lo que sí parece cierto, con todas las precauciones que la experiencia de los últimos años nos dicta, es que la senda de la recuperación de derechos parece haberse iniciado. Sería lo justo. El Ayuntamiento nunca debió haber suspendido nuestro Convenio. El manejo de la deuda se está haciendo de forma perjudicial para los servicios públicos y la plantilla. Nuestros gobernantes, responsables del despilfarro de los últimos diez años, deberían haber trabajado para mejorar la financiación municipal desde el reconocimiento de que Madrid no puede dedicar todos sus esfuerzos a contentar a la Banca. La crisis económica es de tal intensidad que la creación de empleo, el sostenimiento de la pequeña y mediana empresa, la mejor atención a los más perjudicados, la protección del derecho a la vivienda…, deberían ser la principal preocupación de nuestros gobernantes. La iniciativa solidaria del equipo de futbol Rayo Vallecano con la mujer desahuciada de su vivienda engrandece al Club al tiempo que arroja claridad sobre la existencia de unos poderes públicos alejados de la población que los sostiene.


