N.R.: La Calle-30, otra de las joyas que Gallardón dejó atada y bien atada… sobre todo para las empresas «reinas» de su mandato: ACS y Ferrovial. Nos preguntamos qué intereses existirían para que fueran las constructoras que se llevaban cualquier obrita, obra o megaobra que al exministro se le ocurría realizar.
El Ayuntamiento de Madrid ha comenzado a levantar las alfombras de Calle-30, la sociedad creada por Alberto Ruiz-Gallardón para gestionar la M-30 y en la que el ayuntamiento es socio de Ferrovial y Dragados (del grupo ACS). Desde 2004, esta sociedad, de la que el ayuntamiento tiene el 80%, ha pagado 502,299 millones en dividendos a los socios privados, intereses, impuesto de sociedades e IVA, según ha podido saber El Confidencial. Teniendo en cuenta que sus únicos ingresos proceden del ayuntamiento, en la práctica es como si fuera dinero público y el equipo de Manuela Carmena cree que esos gastos, achacables al «diseño mercantil» de la ampliación de la M-30, son innecesarios. Eso, sin contar que en los túneles hubo sobrecostes en la obra y en el mantenimiento. El Ayuntamiento considera que ha sido una operación negativa para el contribuyente y estudia el contrato que ata al ayuntamiento hasta 2025.
Calle 30 es una empresa singular. Creada inicialmente para construir los túneles de la M-30 sin que computara como deuda municipal, ahora se dedica a la conservación y el mantenimiento de la obra, que en época de Gallardón engulló unos 5.000 millones de euros. Ya no tiene deuda porque en 2011 se la subrogó el consistorio, pero sigue funcionando con el diseño mercantil original…
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