Durante toda la existencia del todavía vigente acuerdo, se ha estado influyendo en la plantilla, vertíendo afirmaciones interesadas, que hoy ya podemos calificar de enredos y embustes:
Que nos merecíamos más, que era un acuerdo indigno y churrero.
Que era insuficiente el reconocimiento a la labor policial y el reconocimiento económico.
CSIT Y PLA nos enseñaban en sus carteles conjuntos de campaña electoral, del 14 al 19 de mayo lo que debía ser un acuerdo «digno» y lo que «nunca» firmarían en ningún acuerdo.